Como todo había ido bien, pensé que no iba a tener problemas; pero nada más lejos de la realidad, porque no podía valerme por mí mismo, hasta el punto de que mi mujer y mi hija me tenían que ayudar a levantarme y a acostarme. Viendo que no mejoraba acudimos al médico de cabecera, que nos dijo que era debido a la mala postura en que me tuvieron para operarme y que las molestias posoperatorias eran normales. Me aconsejaron acudir a un fisioterapeuta para que me diese algunas sesiones de masajes para descargar el agarrotamiento de los músculos afectados. Me enteré de que en el Centro de la Tercera Edad de Santomera había una fisioterapeuta que se dedicaba a estos menesteres. Hablé con ella, me dijo que no había ningún problema, que por cada sesión me cobraría 600 pesetas y que me daría las que hiciesen falta para dejarme en condiciones; y así fue. Hasta diez sesiones tuvo que darme; los primeros días me producía bastante dolor, pero, a medida que pasaba el tiempo, notaba la mejoría. Me dejó como nuevo en el plazo previsto.
MI PRIMO JUAN
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*Diecisiete de Mayo del año 2015, once de la mañana, suena el teléfono
móvil, lo cojo y se oye una voz entrecortada de una mujer: "Juan ¿eres
tú?", me dic...
Hace 9 años
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